Seleccionar el micrófono adecuado es, quizás, la decisión más influyente en la calidad final de una producción discográfica. No se trata simplemente de buscar el modelo más costoso, sino de encontrar la herramienta que mejor complemente la fuente sonora y el propósito artístico del proyecto.
Cada micrófono tiene una «personalidad» definida por su respuesta de frecuencia. Mientras algunos modelos enfatizan las frecuencias medias para dar presencia, otros ofrecen un realce en las frecuencias altas para capturar el «aire» y la claridad de la interpretación vocal.
Consejo Pro de Mandalay
«Si vas a grabar voces femeninas con timbres agudos, evita micrófonos con realces excesivos por encima de los 8kHz; esto te ahorrará horas de post-producción eliminando sibilancias molestas.»
Para el trabajo de estudio, el micrófono de condensador de diafragma grande es la norma. Su sensibilidad le permite capturar matices que un micrófono dinámico ignoraría. Sin embargo, en salas con tratamiento acústico deficiente, un dinámico de alta gama puede ser un aliado inesperado.
Incluso el mejor micrófono del mundo sonará mediocre en una habitación con reflexiones paralelas. Antes de invertir en microfonía, asegúrate de que tu espacio de grabación esté controlado.
En la siguiente sección, analizaremos modelos específicos que hemos probado en nuestro taller y que garantizan resultados de nivel profesional para diferentes presupuestos.